23/3/17

El Extraño caso de la “Mujer Tóxica” que Enfermó a sus Médicos


En una sala de emergencia cualquier escenario es posible, pero pocos tan insólitos como el caso de la mujer tóxica, una joven madre que enfermó a sus médicos en circunstancias sin precedentes, mientras la asistían en el Hospital General de Riverside, en California.

Alrededor de las 8:15 de la noche del 19 de febrero de 1994, Gloria Ramírez, una joven madre de 31 años, de descendencia mexicana, ingresó a la sala de emergencia del Hospital General de Riverside por complicaciones asociadas a un cáncer de cuello uterino avanzado.

Los médicos la recibieron desorientada, con el ritmo cardíaco acelerado al igual que su respiración. Debían actuar de inmediato por su condición, así que suministraron drogas de rápida acción para lograr estabilizar su corazón. Recibió unos sedantes y lidocaína, pero Ramírez no respondía al medicamento.

Cuando pasaron al segundo paso, la desfibrilación, un procedimiento que se ejecuta en casos de paradas cardiorrespiratorias, el personal médico notó que una capa aceitosa cubría su pecho y les pareció captar un olor a ajo proveniente de su boca.

La situación en la sala de emergencias se volvía cada vez más extraña. Al extraer sangre de su brazo, un fuerte olor a amoniaco penetró en sus narices. El fluido además exhibía partículas amarillentas. Se trataba de algo inusual y no hubo forma de profundizar en ello, ya que de manera inexplicable los médicos comenzaron a debilitarse, cayendo uno a uno al suelo.

El efecto dominó

La primera en desmayarse fue Susan Kane, enfermera encargada en realizar la extracción. Luego siguió Julie Gorchynski, médico residente que recibió la jeringa. Sintió nauseas y aturdimiento hasta que  desvaneció. ¿Qué ocurría en la sala de emergencia? Incluso la terapista respiratoria que atendía a Ramírez, Maureen Welch, compartió la misma suerte de sus compañeros de trabajo.

Como un efecto dominó, los desmayos y dificultades de salud se extendieron en todo el hospital. Ahora, no solo Ramírez estaba siendo vigilada por el personal médico, sino además las personas que se encontraban cuidándola. Entre otros trabajadores del hospital y pacientes que comenzaron a descompensarse.

Nadie comprendía lo que sucedía, y por medidas de seguridad, el lugar fue desalojado. Era evidente que algo en Ramírez,  la “mujer tóxica” como la bautizaron los medios, había provocado todo esto. 

Sólo unas pocas personas resistieron a lo que para ese momento era desconocido. Éstos continuaron con la carrera para salvar la vida de Ramírez. A las 8:50 p.m. después de 45 minutos de reanimación cardiopulmonar, la “mujer tóxica” murió por obstrucción renal.

23 trabajadores enfermaron

Su visita al recinto dejó varias turbulencias y un misterio por resolver. De un total de 23 trabajadores enfermos y cinco hospitalizados por la exposición, Gorchynski fue la más afectada. La médico residente permaneció dos semanas en cuidados intensivos, debido a una serie de complicaciones médicas.

Padeció de pancreatitis, apnea, hepatitis, temblores y de una condición médica con la que el tejido óseo no recibe sangre suficiente por lo que comienza a morir, llamada necrosis vascular.

Al ser ésta una circunstancia excepcional, el cuerpo de la mujer tóxica quedó protegido en un ataúd hermético, y a las 11 de la noche de aquel día, un equipo para el manejo materiales peligrosos del condado de Riverside llegó en búsqueda de toxinas volátiles o gases tóxicos como el mortal sulfuro de hidrógeno, para detectar la causa de las eventualidades en el hospital. Por fortuna, no se encontró ninguno.

Posteriormente la investigación se traspasaría a un equipo de patólogos, protegidos como quienes se enfrentasen a un suceso nuclear, que tomaron muestras del cuerpo de Ramírez a fin de resolver el acertijo médico.

Una hipótesis extraordinaria

Tras días de la autopsia, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore finalmente presentó una hipótesis plausible. El informe detallaba que la mujer tóxica pudo haber utilizado dimetil sulfóxido (DMSO), un disolvente que es también usado como remedio casero para el dolor. Es vendido en gel y tiene aroma a ajo, lo cual  coincidía con la sustancia oleosa que hallaron sobre su pecho y el olor que creían brotaba de su boca.

Supuestamente el DMSO se acumuló en su organismo debido a la obstrucción renal, luego se convirtió a dimetil sulfona (DMSO2) cuando le fue suministrado el oxígeno, hasta que en la desfibrilación, con la ayuda de las descargas eléctricas, se transformó en  sulfato de dimetilo (DMSO4), un potente gas venenoso.

Los síntomas de la exposición al DMSO4 parecían encajar perfectamente con los que se presentaron en las inmediaciones: desmayos, nauseas, ardor en la piel y convulsiones. Asimismo, esta hipótesis respondía la razón de los cristales de color amarillento en la sangre de Ramírez. Los científicos explicaron que el DMSO2 se cristaliza a temperatura ambiente.

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