19/8/17

Humor: 85 Cosas que Debes Hacer en Venezuela Antes de Morir Parte 1


Contar cuántas putas hay en La Libertador a las 9 de la mañana.

Conocer a un pran.

Subir de La Guaira y exclamar que los ranchos parecen un pesebre.

Tomarte una foto con güisqui en una playa y subirla a Instagram con la leyenda “Este socialismo me está matando”.

Que te roben el koala, las toallas y el Coppertone, mientras te bañabas con tu pareja en cualquier playa venezolana.

Salir en menos de dos horas del estacionamiento del Universitario luego de un Caracas-Magallanes.

Cambiarte de canal en la autopista sin que te dispare un motorizado.

Dejar de hablarle a algún familiar por ser chavista.

Tomar un mototaxi y volarte una rodilla con el parachoques de un carro.

Cortarte un dedo y recorrer cinco hospitales antes que te atiendan.

Intentar emigrar de Venezuela.

Irte a Aruba de vacaciones porque te sale más barato que la Gran Sabana.

Ir a una oficina del SAIME y gastarte la mitad del sueldo comprando un puesto en la cola, un banquito para sentarte y un jugo de tamarindo.

Ser asesinado y que tu cadáver sea abandonado en Parque Caiza.

Ver una gorda convertir unos Leggins Negros en transparentes.

Ir a Boca de Uchire, sentirte millonario entre tanta pobreza y levantarte y acostarte con alguna carajita del pueblo que pensó que te enamorarías de ella y la llevarías a Caracas.

Hacer reír a un mesonero diciéndole que no volverás al restaurante por el mal servicio.

Comprar un hierro con seriales rayados a algún malandro.

Pasar por debajo del puente de La Urbina en la madrugada y esquivar los desechos que te lanzan para que te pares y seas robado.

Ir a la Colonia Tovar para poder lucir la bufanda y la chaqueta de esquí que te prestaron cuando fuiste a Bogotá.

Ser testigo de alguna aparición misteriosa y divina de nuestro Supremo Líder Comandante Hugo Chávez en algún charco de agua, piedra, nube o desecho fecal.

Echar un polvo en El Volta y que te contagien Sífilis.

Ahogarte con el olor de una bomba lacrimógena.

Preguntarte dónde están los volcanes que nombra la canción “Venezuela”.

Tener un celular chimbo en el bolsillo mientras guardas tu smartphone en un bolso para que no te roben.

Llegar a las 8.30 am al banco y que cuando toque tu turno a las 12 la mayoría de l@s cajer@s/promotor@s se hayan ido a almorzar.

Decir con orgullo que El Ávila es el pulmón y guardián de Caracas.

Cruzar el puente sobre el lago de Maracaibo y que se te haga un nudo de la garganta por temor a que se caiga.

Silbar en el cañón de una pistola.

Decir que Caracas tiene playa a media hora aunque nadie haya hecho ese tiempo desde finales de los ochenta debido a la cola.

Participar en un saqueo.

Viajar con un pie en la puerta y el otro en el aire en un autobús.

Tocar cacerola.

Planear un viaje a Mérida para ir al teleférico sin averiguar si está funcionando.

Decir que la gente ya anda arrecha y que a este gobierno le falta poco para caer.

Estar en medio de una guerra de botellas en alguna playa de Margarita.

Pagarle a unos malandros para que te desaparezcan el carro y así cobrar la pérdida total del Seguro.

Navegar la principal de Las Mercedes un día de lluvia.

Pasar una hora sin moverte en el VAO de la Trinidad.

Realizar algún trámite pagándole a un gestor.

Comprar por moda una gorra y calcomanía de “Bass Pro Shop”, a pesar de que no tienes ni la menor idea sobre pesca o caza.

Tener un iPhone pero no tener saldo.

Estudiar una carrera de cinco años para terminar vendiendo Pantaletas en la Hoyada.

Comprarte una Bera para subir desde La Guaira haciendo caballito.

Encontrar a Dios para agradecerle que no te pasó nada y que sólo te robaron el carro, la quincena, el teléfono, etc.

Asistir a cualquier baño del C.C. Sambil y participar en las sesiones de masturbaciones asistidas que se realizan a diario.

Ver una foto de tus compañeros de colegio o trabajo y sacar la cuenta de cuántos quedan vivos y cuantos están en Venezuela.

Ahorrar en bolívares.

Pintarte las manos de blanco en alguna marcha y cantar con los estudiantes. Luego participar en una bailoterapia en apoyo a Capriles o Leopoldo.

Que te asalten en Los Roques.

Hacerte el dormido en un vagón de Metro para no darle el puesto a una anciana con bastón que carga a su nieto.

Hacer la cola de los que van sentados en los autobuses de Chacaíto.

Esperar al menos 10 horas en Maiquetía por la salida de un vuelo nacional de media hora.

Que te ofrezcan coñazos por no querer comerte la luz del semáforo.

Gritarle a alguien “chavista/escuálido tenías que ser” mientras vas manejando.

Participar en un trancazo, marcha, guarimba.

Viajar por carretera con una franela y una gorra roja por si te para la Guardia Nacional.

Pensar sobre tu futuro en el país y evaluar el suicidio.

Llevar a tu abuela al banco para pasar por la cola de la tercera edad.

Decir que no hay mejor ser humano en el mundo como el venezolano.

Que la Guardia Nacional te huela la ropa interior en Maiquetía.

Vivir la emoción de ver jugar y perder a La Vinotinto.

Hacer la “ruta millonaria” y darle las gracias a los malandros por no matarte / violarte.

Inventar vías creativas de llegar a casa por si acaso te están persiguiendo.

Ir a bailar changa tuki en el funeral de un malandro, si tienes pistola para echar tiros al aire, mejor.

Gastarte casi un año de tu salario y así poder comprar un iPhone de última generación.

Comprar ropa en el cementerio y que te la roben a la salida.

Subir al Ávila por La Julia o Sabasnieves y ser testigo de una violación entre los arbustos.

Perder la cuenta de cuántos muertos has visto.

Asistir a clases de motopiruetas en cualquier barrio de Caracas.

Convencerte a ti mismo de que si tienes cara de culo todo el tiempo los malandros no te van a robar.

Tirarle una bombita pal fresco a algún fiscal, para que cambie los hechos en la declaración y así la compañía de seguros te pague el siniestro.

Lograr que alguien te diga “agarra un taxi” por quejarte en el metro.

Tener amibiasis por comer en algún perrero del Centro de Caracas.

Cantar una canción de Alí Primera mientras campaneas un dieciocho años.

Caerte por las escaleras mecánicas del metro un día lluvioso porque la gente no se aparte de la salida.

Darte unos besos en algún mirador de Caracas y ser secuestrado por la propia policía.

Caminar por Playa Pantaleta y cortarte el pie con una botella.

Acostarte a tomar una siesta en la grama del Parque del Este y luego levantarte con semen en tu espalda o mierda de perro.

Pararse a recoger agua bendita de Betania en una botella de anís.

Tener a un familiar con un ACV que no dejan pasar de la recepción de la Clínica porque esperan por la clave de la compañía de Seguros.

No haber visitado algún país del primer mundo, pero mantener y discutir que Venezuela es el mejor país del universo.

Contar cuántas veces suenan Arjona y Maná en las tiendas del Sambil.

Enterarte de que la buhonera que vende ponqués y conservas en la acera, gana ocho veces tu sueldo como profesional.

Maldecir al Gobierno y al Gobernante de Turno.

Laarepaenlinea
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